BLOG de la Agrupación de Vecinos de Vicente López

11 julio, 2010

Cuarta Sesión Extraordinaria 30-03-10

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MUNICIPALIDAD DE VICENTE LÓPEZ
HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE

4ª Sesión Extraordinaria
30 de marzo de 2010

PRESIDENTE: José David Menoyo.
SECRETARIA: Martha López de Anchisi.
SUBSECRETARIA: Alicia Lencina.
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Concejales presentes:

ALEÑA, Ana María Graciela
ARENA, Carlos Alberto
BÓVEDA, Marta Beatriz
CAPUTO, Paola Marthe Marie
CUNTARI, Julio Néstor
DE BENEDETTI, Raúl Gustavo
GIMÉNEZ, Carlos Antonio
GNOFFO, Fabián L.
LENCINA, Fermín Ramón
MAENZA, María Marta
MALDONADO, Germán C.
MALDONADO, Silvia Liliana
MARAMBIO, Ernesto
MENOYO, José David
MONGIAT, Fabiana Alicia
ROBERTO, Carlos O.
ROJAS, Walter Aníbal
RUIZ, Guillermo
TERÁN, Susana Lía
VANNELLI, Gabriel Eduardo

Concejales ausentes con aviso:

ANTELO, Norberto. A.
GONZÁLEZ, Cristina
GUARDO, Marta Isabel
LEÓN, Guillermo Oscar

Versión taquigráfica

– En Olivos, Partido de Vicente López, a treinta de marzo de 2010, siendo las 19 y 56:

Sr. PRESIDENTE (Menoyo).- Con la asistencia de 20 señoras y señores concejales, se declara abierta la cuarta sesión extraordinaria del octogésimo sexto período ordinario de sesiones.

DECRETO DE CONVOCATORIA

Sr. PRESIDENTE.- Por Secretaría se procederá a dar lectura al decreto de convocatoria, que lleva el número 175/10.

– Se lee.

DECLARACIÓN DE URGENCIA E INTERÉS PÚBLICO

Sr. PRESIDENTE.- Corresponde que el cuerpo declare si para el asunto a tratar ha lle-gado el caso de urgencia e interés público que establece la Ley Orgánica de las Munici-palidades en el inciso 5) del artículo 68.
Se va a votar.

– Resulta afirmativa.

Dr. RAÚL RICARGO ALFONSÍN
Ciudadano ilustre post mortem

Sr. PRESIDENTE.- Corresponde considerar el expediente 353/10 HCD.
Tiene la palabra el señor concejal Gnoffo.

Sr. GNOFFO.- Solicito el tratamiento sobre tablas.

Sr. ROJAS.- Que se practique votación nominal.

Sr. PRESIDENTE.- Se va a votar en forma nominal la moción del señor concejal Gnof-fo. Se requieren los dos tercios de los votos para su aprobación.

– Votan por la afirmativa los concejales Aleña, Arena, Bóveda, Caputo, Cuntari, de Benedetti, Giménez, Gnoffo, Lencina, Maenza, Maldona-do (G.), Maldonado (S.), Marambio, Menoyo, Mongiat, Roberto, Ruiz, Terán y Vannelli.

– Vota por la negativa el concejal Rojas.

Sra. SECRETARIA.- Diecinueve votos por la afirmativa, uno por la negativa.

Sr. PRESIDENTE.- Queda aprobada la moción.
Tiene la palabra el señor concejal Gnoffo.

Sr. GNOFFO.- Solicito que el cuerpo se constituya en comisión, ya que el expediente no tiene dictamen.

Sr. PRESIDENTE.- Se va a votar.

– Resulta afirmativa.

Sr. PRESIDENTE.- El cuerpo se constituye en comisión.
Tiene la palabra el señor concejal de Benedetti.

Sr. DE BENEDETTI.- La propuesta de modificación del proyecto obra en poder de to-dos los señores concejales, por lo cual es de conocimiento de la totalidad del cuerpo, incluida la presidencia. Se refiere al artículo 1º, que quedaría redactado de la siguiente manera: “Declárase ciudadano ilustre post mortem de nuestro municipio al doctor Raúl Ricardo Alfonsín”. Los artículos 2º, 3º y 4º quedan igual y el 5º es de forma.
Propongo, si no hay moción en contrario, que se incorpore al proyecto de decre-to la propuesta que he leído.
Turno 02 MT
Sr. PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor concejal Rojas.

Sr. ROJAS.- Señor presidente: en verdad, el voto que voy a emitir hoy no le tendría que llamar la atención a nadie, porque cuando se trató un proyecto similar en octubre de 2008, desde la oposición lo habíamos cuestionado. Se quería nombrar ciudadana ilustre a la presidenta Cristina de Kirchner, como así también al ex presidente Néstor Kirchner, y desde la oposición nos opusimos a ese tratamiento.
Para tener una salida elegante, el señor intendente tuvo que aprobar un decreto nombrando al matrimonio presidencial vecinos o ciudadanos eminentes. Creo que todos se deben acordar de ese suceso, y para mantener la coherencia que tuvimos en ese mo-mento, vamos a votar en contra de este proyecto también. Uno de los motivos que habíamos esgrimido en aquel momento era que los presidentes están de paso por Vicen-te López, porque la quinta presidencial, la quinta de Olivos, está acá en Vicente López y no han decidido venir a vivir acá y que Vicente López sea su lugar de arraigo, por lla-marlo de alguna manera.
Por otro lado, también quería decir algo con respecto al horario en que estamos teniendo esta sesión. Nosotros, cuando se votaron las autoridades, planteamos que que-ríamos que el horario fuera éste, a las siete de la tarde. Recuerdo que el oficialismo planteó a las nueve de la mañana. Por lo menos una vez el oficialismo nos da la razón y hacemos la sesión a las siete de la tarde.
Para finalizar, creo que con este proyecto – lo saben los que conocen el regla-mento y cómo se deben tratar los proyectos y los circuitos que deben seguir los proyec-tos – y teniendo en cuenta lo que ha peleado el doctor Alfonsín por la democracia y las instituciones de la democracia, le estamos haciendo un flaco favor a ella votando este proyecto en este momento.

Sr. PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor concejal Roberto.

Sr. ROBERTO.- Señor presidente: en primer lugar quería pedirle que se lea el proyecto con las modificaciones que planteó el señor concejal de Benedetti, y después continuar con el uso de la palabra. Que se lea completo, con los fundamentos incluidos. Gracias.

Sr. PRESIDENTE.- Por Secretaría se dará lectura al proyecto con las modificaciones propuestas.

– Se lee.

Sr. PRESIDENTE.- Continúa en el uso de la palabra el señor concejal Roberto.

Sr. ROBERTO.- Señor presidente: respecto de este tema tengo una interpretación distin-ta de la que hizo el señor concejal Rojas. En este caso se habla de ciudadano ilustre post mortem, a diferencia del otro caso, y además es un mecanismo absolutamente reglamen-tario, con el que se está procediendo en esta oportunidad, precisamente porque cuando un proyecto no tiene dictamen, el mecanismo que tiene este Concejo es constituir el cuerpo en comisión y tratarlo en el recinto. El otro mecanismo es que siga la vía de la comisión correspondiente.
Pero hay un dato que no es menor: mañana se cumple un año del fallecimiento del doctor Raúl Ricardo Alfonsín, y por eso merece que se trate hoy. Obviamente el recuerdo de Alfonsín no empieza y termina en los aniversarios, ni de su nacimiento ni de su fallecimiento ni de su asunción como presidente. Pero en mi caso personal y del bloque que integro – no se encuentra presente el presidente porque no tenía previsto que en el día de la fecha hubiera una sesión especial – los tres señores concejales hemos conversado este tema y acompañamos no solo la oportunidad sino la decisión que figura en este expediente.
Porque firmemente creemos que el doctor Raúl Ricardo Alfonsín está más allá de las cuestiones partidarias, por eso lo acompañamos. Hay personalidades, no es la única, pero hay muchas que van más allá de los partidos, y consecuentemente están en la historia por las cosas que hicieron, nos guste el personaje o no nos guste el personaje. Y por lo menos en mi caso voy a acompañar todos los proyectos sobre toda persona que considere que está en la historia, con absoluta libertad y autonomía, expediente por ex-pediente.
Este Concejo Deliberante tiene antecedentes de declaración de ciudadano ilustre post mortem, y nosotros vamos a acompañar este proyecto y estamos de acuerdo con que este recinto tenga el nombre de Raúl Ricardo Alfonsín, que además fue declarado ciudadano ilustre, tal como dicen los fundamentos, por ambas cámaras de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, lo cual es fundamento suficiente, más allá del hecho de que haya vivido casi cinco años y medio en este municipio. Pero creo que esa no es la razón, sino lo que significa Raúl Alfonsín para la democracia argentina.
Muchos ciudadanos en el año 1983 acompañamos a Alfonsín, más allá de que pertenecíamos a organizaciones políticas diferentes, de mucho trabajo político en co-mún, pero diferentes. Esta es la realidad, por eso quería dejan asentada esta posición que creo que es coherente con otras decisiones que hemos tomado en otras oportunidades. Por supuesto, sobre toda cuestión hay distintas interpretaciones, son todas válidas y res-petables. Pero esta es la decisión de nuestro bloque, que queríamos transmitir en este momento.
Espero que cuando se le imponga realmente el nombre a través de una placa, tenga la difusión hacia los ciudadanos de Vicente López que esta decisión merece, no por este Concejo Deliberante, sino por la figura de Raúl Ricardo Alfonsín. Esperemos que todos nos comprometamos como algunas veces se ha hecho, ya que merece un acto institucional no solamente de este Concejo Deliberante, sino de todo el municipio, para darle el valor que esto tiene, por lo menos para quienes estamos sentados en estas ban-cas.
Turno 03 AG
Sr. PRESIDENTE.- Tiene la palabra la señora concejal Maldonado.

Sra. MALDONADO.- Señor presidente: adelanto, en nombre del bloque de la Coalición Cívica-ARI, que vamos a acompañar el proyecto en consideración. Y con respecto a lo que se habló anteriormente destaco que existió una diferencia muy grande: en esa opor-tunidad no acompañó el Concejo Deliberante y, por lo tanto, el Departamento Ejecutivo tuvo que elaborar un decreto.
En ese momento nosotros no acompañamos porque, como se trataba de candida-turas testimoniales, necesitaban la mención de que el domicilio era la quinta presiden-cial de Olivos. Nosotros teníamos otra razón para oponernos, y no la expresada por el compañero concejal. Nuestra razón se basaba en que, por tratarse de territorio nacional, no le correspondía a la municipalidad determinar si era un vecino del partido o no.
Acuerdo con el concejal preopinante en que esta iniciativa se atiene a la regla-mentación relacionada con la designación de ciudadano ilustre. En ese sentido, recuerdo que el decreto tuvo que disponer otra mención porque no se ajustaba a la normativa vi-gente; que las candidaturas en ese momento eran testimoniales; y que una de las perso-nas que se iba a presentar en las elecciones necesitaba eso. Lo recuerdo porque los con-cejales lo discutimos profundamente, no desde una posición ideológica, sino por princi-pios y dignidad. Queríamos primero efectuar una gran diferenciación, y si lo hacíamos con un matrimonio presidencial, los miembros de la oposición dijimos que a partir de ese momento lo haríamos con todos los matrimonios presidenciales. O sea que un día determinado los matrimonios presidenciales serían recibidos aquí por nosotros; este cuerpo iba a establecer un día para nombrar vecinos -o ciudadanos- ilustres al matrimo-nio presidencial, sea quien sea.
Asimismo, no creo que podamos hacer un parangón entre el matrimonio presi-dencial y el doctor Raúl Ricardo Alfonsín; y digo esto aunque no soy radical. El doctor Alfonsín, sólo por lo que hizo por los derechos humanos, merece este homenaje y mu-chos más. Hay que ser muy valiente para llevar a cabo lo que hizo el doctor Alfonsín y mucha de la gente que lo acompañó. Ojalá tuviéramos personas de esa hombría de bien para acordarnos de ellos y hacer algo por tantos derechos humanos que actualmente se ven claudicados. Me refiero al hambre de los niños y al abandono de los ancianos, entre otros. En ese sentido, en estos últimos días discutimos acerca de muchas cuestiones, en defensa de las personas mayores y de la gran cantidad de cosas que necesitan los argen-tinos. En este momento están sucediendo cosas graves y “aprietes” económicos que habría que debatir, lo cual también se relaciona con los derechos humanos.
En consecuencia, votaré a favor del proyecto en consideración basándome en lo que acabo de expresar, es decir, en todo lo vinculado con la causa de los derechos humanos, tanto para un lado como para el otro. Nosotros, en plena democracia, actual-mente tenemos una persona desaparecida: el señor Jorge Julio López. Entonces, no es lo mismo una cosa que otra. Hay que ser muy claro cuando se habla de derechos. Por eso, yo no hablo de ideologías, sino de principios. Y los principios que nos unen a nosotros como seres libres y pensantes implican darle el verdadero valor a cada palabra que de-cimos para no confundir absolutamente a nadie.

Sr. PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor concejal de Benedetti.

Sr. DE BENEDETTI.- Señor presidente: antes de que se ponga a votación el proyecto de decreto en consideración, quería compartir con los miembros del Concejo Deliberan-te un pensamiento que me preocupa.
Sé, al igual que el resto de los concejales, que la imposición del nombre “Raúl Ricardo Alfonsín” al recinto de sesiones de este Concejo Deliberante puede representar un tema sensible para muchos militantes de otras fuerzas políticas, porque cada uno tiene sus referencias, su historia y su corazón. No fue intención de quienes propusimos este proyecto de decreto el ganar una votación. En ese sentido, no nos quisimos “llevar puesto” a nadie
Verdaderamente, les digo con humildad que, tal vez con equivocaciones, los que elaboramos este proyecto pensamos en el doctor Alfonsín como un referente de la so-ciedad argentina poseedor de un reconocimiento popular importante, que no se caracte-rizó por enfrentar a la ciudadanía y que buscó, a través de toda su militancia e historia, la profundización del diálogo. Él estaba profundamente convencido de que ése era el paso que había que dar para superar viejas antinomias, que muchas veces nos enfrenta-ron a lo largo de la historia e impidieron que encontráramos consensos que superaran las etapas de desencuentros, y así avanzar en una construcción y definición de objetivos básicos comunes que nos dieran la fuerza para, en forma conjunta, lograr la manera de mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo.
Con ese sentimiento, respeto las ideas de cualquiera de los otros miembros de este cuerpo en relación con este proyecto; como la que me planteó un compañero de banca, en el sentido de que le hubiera gustado preservar sin nombre a este recinto en virtud de que se trata de un ámbito de debate y de diálogo por excelencia entre las di-versas fuerzas políticas. En realidad, considero que el doctor Raúl Alfonsín era una refe-rencia importante en cuanto a la búsqueda constante del diálogo, y que en los últimos años de su militancia política hasta su propio partido muchas veces le hacía fuertes re-clamos porque se ponía por sobre las banderas partidarias, tratando de aportar humilde-mente a una construcción superior que buscaba fortalecer el sistema de los partidos polí-ticos y volver a recrear la relación de la política con la gente, como necesidad para ca-minar hacia el futuro en pos del fortalecimiento de la República y de hacer realidad los sueños y las utopías de cada uno de los militantes, aun con sus diferencias e incompren-siones. Debemos aceptar -con honestidad intelectual- los diversos caminos por los que algunos creen que se pueden llegar a mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo.
Turno 04 LK
No les pido que cambien su criterio ni su posición. Sí les digo que sinceramente me gustaría, si fuera posible, que la votación de este proyecto de decreto pueda ser un aporte para dar una señal en este Concejo Deliberante – que sé que para algunos no es sin esfuerzo – de avanzar en la construcción del diálogo. Que sirva como un ejemplo más de este camino que todos queremos recorrer para consolidar la república.
Lo digo sin ninguna soberbia. Si he dicho mal algún concepto, si he dicho algu-na palabra que pueda ofender a alguien, pido disculpas. No se trata de ganar o perder una votación. En la búsqueda del consenso y del diálogo dejaría cualquier capricho de lado y podría modificar la propuesta, pero esto no es producto de un capricho, ni de una confrontación ni de la búsqueda de una mayoría impuesta.
Es por eso que nosotros, los que acompañamos y los que sienten que acompañan estos sentimientos, con total humildad vamos a pedir que se ponga a votación este pro-yecto de decreto, no para imponerle nada a nadie sino porque la verdad es que estába-mos convencidos cuando hicimos esta iniciativa. Nos parece que tenemos que sostener-la porque tiene legitimidad de origen, tiene legitimidad en la convicción.
Así como respeto el derecho que tienen otros a no acompañarla, también pido que tengan igual consideración para los que acompañamos esto, por lo cual vamos a seguir adelante con la propuesta.

Sr. PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor concejal Ruiz.

Sr. RUIZ.- En primer lugar, me pone muy contento ver este recinto colmado de gente que trabajó a cambio de nada. Quien les habla, como cualquiera de los que están senta-dos, podría estar de ese lado y cualquiera de los que están en la barra podría estar acá. Mi líder político me decía que uno llega en política hasta donde tus amigos quieren. Abracé la forma de hacer política con amigos.
En nombre de eso, me habría gustado, como se lo dije hoy al autor del proyecto, que me hubieran acercado la idea. Mi oficina, la 2.04, está abierta todos los días. No me tomé vacaciones. El que se las tomó, bienvenido sea. Uno está al servicio de todos, pero esto es de todos. Lo reitero: es de todos. (Aplausos en las bancas y en la galería.)
En segundo lugar, lo veo al hijo de Carmelo di Natale, a Mariano Grandamarina, a Alejandro González. ¿Quién les puede negar a esos muchachos lo que han militado en política en sus barrios? Hoy están esperando qué va a pasar con la Unión Cívica Radi-cal. De eso se trata. En mi caso, que he tenido el alto orgullo de ser presidente del parti-do, dejando mi cargo en el gobierno – con lo que me costó dejarlo –, habiendo hecho cosas con las que algunos estaban de acuerdo y otros no, no me olvido cómo se enoja-ron cuando vinieron Luis Brandoni y “Perico” Azcoiti.
¿Saben lo que hicimos? Llamamos a todos los radicales. ¿Saben lo que voy a hacer mañana? Mañana le voy a regalar a mi nieto este pin con la sigla histórica de Raúl Alfonsín, porque mi nieto de dos años va a ser radical. ¿Saben por qué? Porque se lo voy a pedir yo.
Muchos que somos radicales no venimos de familias radicales. Mi caso es uno. No tengo ningún integrante en la familia. Mañana voy a tener a mi nieto, con mucho orgullo. ¿Saben una cosa? ¿Saben lo que nos falta? Reencontrarnos. Vine acá a trabajar para los vecinos, como la mayoría, pero me parece que tenemos que empezar a respe-tarnos. ¿Saben quién lo dice? Una persona que no quería estar acá. Muchas veces me corrí para que fuera otro. Esa es la política. (Aplausos en las bancas y en la galería.)
Por último, quiero decirles algo que para mí es central. En 2011 muchos vamos a tener que ir a votar por un candidato a presidente. ¿Saben una cosa? Me gustaría que fuera Cobos candidato a presidente. ¿Saben por qué? Así puedo cobrar el acto que orga-nicé y pagué yo. Es la única forma de cobrarlo. Nada más, señor presidente. (Aplausos en las bancas y en la galería.)

Sr. PRESIDENTE.- Tiene la palabra la señora concejal Caputo.

Sra. CAPUTO.- Este homenaje no es de carácter partidario. Es un homenaje de todo el pueblo argentino; es un homenaje que trata de un encuentro, de un cruce de una vida y una historia. El cruce de la vida, la militancia, los valores de Raúl Alfonsín, con el de-rrumbe de la dictadura, con la demanda por una democracia perdurable que terminara con la inestabilidad y las frustraciones, con la esperanza de vivir una vida sin miedo en la Argentina.
En ocasiones hay vidas que no logran plasmar su capacidad, su potencia, en transformación social, tanto como hay realidades que demandan liderazgos, pueblos que precisan guías y no los encuentran.
En 1983, después del drama de esas décadas, tuvimos los argentinos la suerte de poder encontrar a quien encarnara la demanda de un pueblo castigado por una guardia pretoriana al servicio de los artífices del privilegio y la especulación. El pueblo argenti-no, castigado por tantos desatinos, ambiciones megalómanas y, sobre todo, por la vora-cidad del poder y del dinero, se cruzaría con lo opuesto de la historia que había vivido.
Un país se encontró con un hombre para quien los valores deben guiar la acción política; un hombre para quien la audacia y el riesgo son la cotidianeidad al servicio de la transformación; un hombre para quien la pasión de hacer política es la misma pasión que la de ser argentino; un hombre que iría solo a pedirle al coronel Rico su rendición e iniciaría el juicio a las Juntas que terminaría con Videla y los otros asesinos presos.
Pero, a la vez, era un hombre que sabía que los valores, sin la capacidad de apli-carlos a la realidad, la moral abstracta, de poco sirven para la transformación de la na-ción. Si la política sin moral es intolerable, una moral impracticable es inadmisible. No somos santos, pero no somos profesionales de la política. Nuestra vocación es transfor-mar a la Argentina. Alfonsín nos enseñó que para eso hace falta esa reunión, tan pocas veces dada, de la fortaleza de los principios con la agudeza necesaria para la práctica del poder. Que la lucha por el poder es la lucha por la transformación nacional.
Raúl Alfonsín escribió la página del nacimiento democrático. Su recuerdo, que hoy conmemoramos, no debe ser sólo un homenaje a él. Debe ser la fuente para que renazcan en nuestra patria las ideas, las audacias y los liderazgos para que los argentinos volvamos a ser la Argentina, una nación unida con un proyecto que rompa las cadenas del atraso para construir en nuestra tierra una democracia federal, republicana y de bien-estar.
En realidad, este homenaje es nuestra deuda. Por el recuerdo de quienes lucha-ron, por el país que les dejaremos a nuestros hijos, para nosotros es muy importante acompañar este proyecto y lograr la unanimidad en este recinto. (Aplausos en las ban-cas y en la galería.)
Turno 05 MT
Sr. PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor concejal Lencina.

Sr. LENCINA.- Señor presidente: quisiera hablar del doctor Raúl Ricardo Alfonsín, no desde lo que fue como presidente, sino desde mi contacto personal con él.
La primera vez que lo vi en Vicente López fue en una noche muy fría, que segu-ramente muchos de los que están acá van a recordar, y el doctor realizó un acto que se llevó a cabo enfrente del ex cine Atlantic. Pronunció un discurso para sólo 150 perso-nas, un discurso que a mí, que empezaba a militar en política, me estremeció hasta lle-gar a las lágrimas.
Cuando terminó de expresar sus ideas, siempre con la fuerza que lo caracteriza-ba, saludó a cada una de las personas que se encontraban en el lugar, se acercó y me dijo: “Qué lindo es ver jóvenes participando en política.”, y me abrazó. A partir de ahí, lo acompañé a todos los mítines que se realizaron en el Club Tigre, en Ferrocarril Oeste – estamos hablando del año 1982, antes de las elecciones que ganara en 1983 –, Avella-neda y Lanús, entre otros tantos, hasta llegar al extraordinario acto en la Avenida 9 de Julio, donde dos millones de personas, en su mayoría jóvenes, escucharon sus palabras y se emocionaron cuando finalizó su discurso con el Preámbulo de la Constitución Na-cional.
También lo acompañé en momentos no tan gratos, como en Semana Santa del 87. Ese día asistió una gran cantidad de militantes, entre ellos los vecinos del barrio Virgen de Luján, de la localidad de Munro, a los cuales convencí de que la democracia se encontraba en peligro y había que defenderla acompañando a nuestro presidente. De-bo reconocer algo. Después de estar muchas horas esperándolo para escuchar sus pala-bras, cuando salió al balcón y pronunció esa frase por la que tanto lo han criticado: “Fe-lices Pascuas, la casa está en orden y no hay sangre en la Argentina”, para mí fueron palabras de bendición, y puedo asegurarle también, señor presidente, que esto fue así para muchos de los que estuvieron allí.
Además fui invitado a la quinta presidencial por don Raúl, antes de entregar el poder. Él nos recibió con mucho cariño y afecto. Todos los militantes radicales que es-tuvimos presentes, nos retiramos felices de estar con nuestro líder y de conocer su pa-sión por la política, siendo que ese era un día importante para nosotros porque nos dio una lección de democracia. Del mismo modo, estuve en el acto que se realizó en Vicen-te López cuando fue candidato a senador. Ese día nos dejó un discurso propio de un estadista.
Para concluir, señor presidente, cito un acto que se realizó también en nuestro distrito, en la escuela N° 32 de Carapachay. El entonces señor intendente Sabattini se había comprometido a realizar la nueva escuela vendiendo los autos oficiales. Era su proclama. Esta escuela se reinauguraba, ya que tenía paredes de “harboard”, las calles eran de barro, y se realizó completamente nueva. Ese día, cuando él se estaba retirando, mi madre se acercó y le dio una carta, la cual el doctor guardó en su bolsillo y poste-riormente se la contestó.
A continuación, con su permiso, señor presidente, voy a leer en el recinto dicha carta, acá la tengo en este papel ya amarillo, para que conozcan lo que significó para mí y para mi familia el doctor Alfonsín:
“Doctor Alfonsín: estas líneas son para agradecerle como argentina y como ma-dre, todo lo que hizo y todo lo que no pudo hacer por esta patria, que estuvo y está ma-noseada.
Desgraciadamente, usted nació a destiempo porque un estadista como usted, tendría que haber nacido en una Argentina más avanzada, cultural, política y humana-mente, y todavía estamos en pañales en todos esos aspectos.
Por eso, y por mucho más escribo estas líneas para hacerle comprender que todo lo que hizo, no fue en vano. Que muchos más de los que imagina estamos con usted y rezamos para que pueda terminar su mandato y retome esa sonrisa franca y bonachona que le conocimos al asumir. No sé si estas palabras le servirán a usted para levantarle el ánimo, darle fuerza y valor para soportar hasta el final.
Pero al terminar el día y esté solo con su almohada o en momentos de mucho agobio, recuerde esta oración: Señor Dios, en tu diversa esencia, ayúdame, protégeme y guíame en la senda correcta, por Dios nuestro Señor. Gracias, gracias.
Verá usted que su agobio será más débil y le será más placentero el camino que le queda por recorrer.
Muchas gracias por su tiempo dado en leer estas líneas de una mujer que le vuelve a agradecer todo lo que hizo y lo que no pudo ser. Dios le bendiga y no lo des-ampare a usted y a su familia. Ramona Cisneros de Lencina.”
Señor presidente, finalizo con esto, y manifiesto mi adhesión a que se nombre como vecino ilustre de nuestro municipio post mortem, al doctor Raúl Ricardo Alfon-sín. Asimismo expreso mi deseo de que este recinto del Honorable Concejo Deliberante lleve su nombre. Muchas gracias. (Aplausos en las bancas y en la galería.)

Sr. PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor concejal Giménez.

Sr. GIMÉNEZ.- Señor presidente: realmente, a los que vivimos y sentimos la Unión Cívica Radical, hoy nos invade un sentimiento de recuerdo y de nostalgia, y es muy difícil volcar este sentimiento en palabras que no hayan sido expresadas esta noche en el recinto. Y más aún con palabras de hace un año atrás, de ese 31 de marzo de 2009, cuando dejó la vida terrenal don Raúl Alfonsín.
Voy a contar una historia pequeña y simple, tan simple que yo fui uno de los protagonistas. Corría el año 1972, mediados de año, y mi padre, mi viejo, me invitó a una reunión política que se realizaba en Avellaneda. Era en un galpón, con una tarima improvisada, y habría 200, 250 personas aproximadamente.
Estaba por hablar un hombre flaco, de pelo lacio peinado hacia atrás, de bigotes gruesos, con un cigarrillo interminable entre sus manos, que solo dejó de fumar en el momento en que subió a hablarle a la gente. Cuando finalizó el acto, por supuesto lo fuimos a saludar y realmente, mortal al fin, simplemente como soy, y sin ningún sínto-ma de ser vidente, no podía imaginarme que estaba saludando al hombre que después iba a entrar en la historia.
Turno 06 AG
En ese acto estaba fundando un movimiento junto con Conrado Storani -padre de Federico- que iba a dar batalla interna a la fórmula Balbín-Gamond. Entonces, un grupo de gente, entre los que estaban Adolfo Bermúdez y “Tito” Diluch, trajo ese mo-vimiento a Vicente López; serían diez, más no eran. Y se le dio lucha interna a ese viejo caudillo que era Ricardo Balbín. Yo simplemente fui un fiscal de mesa, y se perdió creo que por el 90 por ciento. Pero Alfonsín había golpeado las puertas, advirtiendo que que-ría entrar en la política mayor.
Pasaron diez años de un país que sufrió muchísimo, y llegamos a 1982. Enton-ces, mucha gente volvió a apostarle a Raúl Alfonsín y a su Movimiento Renovación y Cambio, al que también apoyaba la Junta Coordinadora Nacional. En ese entonces esta-ba en fórmula con Víctor Martínez, y se enfrentó en la interna con el binomio Pugliese-de la Rúa.
Se gana esa interna; vamos a las elecciones generales, y ganamos. Realmente, nos invadió el triunfalismo, la euforia total. Esos momentos vividos creo que fueron irrepetibles. De alguna manera sentí -como todos, por supuesto- que había sido parte de ese triunfo porque habíamos salido a pintar las paredes, a pegar carteles, a repartir bole-tas, a tocar puerta por puerta y demás. Reitero, sentí ese triunfo como nuestro.
Pensábamos que ya estaba todo concluido; que ya llegaba la otra parte, más fá-cil. Sin embargo, fue la más difícil. ¿Por qué? Porque nos habían dejado un país cuyas ruedas no estaban detenidas, sino que giraban hacia el otro lado. En consecuencia, había que dar vuelta al país y hacerlo rodar hacia adelante. Era un país destrozado; un país donde muchos reclamaban justicia, otros querían venganza, y los militares todavía tení-an el deseo de volver al poder. Y a pesar de todo eso, de todos los límites que había para gobernar, se hizo todo lo que se pudo: se fortalecieron las instituciones; se juzgó a las juntas militares; y se sancionó la ley de divorcio -que sacó de esa problemática a muchísimos argentinos-, entre otras medidas de gobierno. Y no tenemos que olvidarnos de la circular 1050, que afectó a tanta gente haciendo que prácticamente sus inmuebles no fueran de ellos porque los créditos no podían pagarse. Pero, por sobre todas las co-sas, debemos recordar que se afianzó la democracia para los tiempos futuros.
Cuando se observa la historia de lejos a veces se comete el error de verla con los ojos del “hoy”, sin darse cuenta de que el país no era el mismo, de que las estructuras ni la coyuntura de la Argentina eran las mismas. Hay que considerar que hace más de un cuarto de siglo que sucedió todo esto. A veces uno escucha que se podría haber hecho mucho más, cuando, en realidad, se hizo todo lo que se pudo. Reitero, el país era otro. Los militares hoy están “durmiendo la siesta”, pero en aquel momento dormían con el sable entre las piernas y el dedo en el gatillo del fusil. No eran los mismos que los de ahora. Por eso digo que se hizo todo lo que se pudo; y hasta ahí se llegó.
Raúl Alfonsín fue un símbolo de la ética, de la política, de la intelectualidad y de humanidad. Poseía una infinita y total capacidad de honradez, que quedó demostrada cuando el 31 de marzo de 2009 miles de argentinos hicieron largas colas para llegar hasta su féretro y darle el último adiós. Ese adiós que, sin dudas, tenía un dejo de dolor y de agradecimiento. Sin embargo, la gente no sabía que Raúl Alfonsín ya no estaba ahí, que ya estaba en otro plano. Raúl Alfonsín ya había pasado a la historia. (Aplausos).

Sr. PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor concejal Gnoffo.

Sr. GNOFFO.- Señor presidente: luego de escuchar a los concejales que me precedieron en el uso de la palabra, se hace muy difícil expresar algo muy distinto de lo ya dicho. De todas maneras, pidiéndoles disculpas de antemano a mis pares, me gustaría hacerle un reconocimiento al doctor Alfonsín desde el corazón.
Todos los argentinos le rinden homenaje al doctor Alfonsín, pero principalmente los radicales. Es nuestro mayor orgullo haber conocido, militado y sido parte de su vida. Cuando a fines de diciembre de 1983 asumía como presidente, sentíamos la tranquilidad de la misión cumplida.
No se ganó el mote de “padre de la democracia” porque sí. Luchó incansable-mente desde muy chico por la unificación nacional. Ya cuando era concejal planteaba la unificación del país. Posteriormente, los hechos históricos demostraron que estaba mu-cho más allá de ser un simple gobernante. Muchos recordarán -por ello sentimos orgullo cuando decimos que somos radicales- que fue el único presidente en la historia de la democracia que juzgó y encarceló a los militares. Eso lo hizo el doctor Raúl Alfonsín y fue el único; no hay otro antecedente en la historia. Por cierto, de más está decir que también nos sentimos orgullosos de eso.
Cuando era necesario que el Estado estuviera ahí, impulsó el Plan Alimentario Nacional. Ese no es un dato menor, porque fueron miles los militantes -la mayoría de ellos en forma voluntaria- que, incansablemente, a diario trabajaban para llevar la asis-tencia a cada rincón del país. Muchos de ellos pertenecían a Vicente López. Y cuando finalizó el mandato del doctor Raúl Alfonsín, demostrando la honradez que habían aprendido del “padre de la democracia”, esos militantes compraron el diario, salieron a buscar trabajo, y hasta el día de hoy militan por amor al radicalismo y a la “camiseta”.
Pero sus acciones no terminaron ahí. También tuvo otro gesto inolvidable para quienes amamos la democracia: quiso democratizar los sindicatos. Y lo pagó con trece paros generales; no los de ahora, sino paros generales en serio.
Turno 07 LK
Todos lo recordamos.
Cuando sus allegados le decían que tomara alguna medida, que reprimiera por-que no podía haber paros tan seguido, contestaba: “Mientras yo sea presidente, no va a haber una gota de sangre en el suelo argentino de un argentino”. Jamás reprimió ni im-pidió un paro general, sabiendo las consecuencias económicas que estaba pagando.
Podemos seguir nombrando muchas cosas, y también algunas que no se hicieron bien. Él mismo, en un acto en Ferro, en un fragmento de su discurso dijo: “Que se le impute la responsabilidad de este gobierno a quien quiera, que en definitiva es la nues-tra. Pero no podrán decir, con ningún grado de verdad, que no hemos trabajado para los argentinos, para los derechos humanos, para la consolidación nacional y para que todos los argentinos estén orgullosos de este país”.
Los que estuvimos en ese acto recordamos que marcaba algunos errores en sus actos de gobierno. Pero por sobre todas las cosas nos dejó su honradez, su honestidad, su respeto por la militancia. Fue un demócrata que siempre dijo que las diferencias se dirimen en las urnas. No existe otra forma; todo lo demás es autoritario. Dejó de ser presidente y siguió luchando por la unión del país.
Algunos cuestionan, tal vez con razón, que se imponga el nombre de doctor Raúl Ricardo Alfonsín a este recinto. Nos abstraemos un segundo de eso porque sabemos que es una decisión de todos los argentinos. Alfonsín está más allá del radicalismo.
Recién me acordaba de una frase de Cafiero, cuando decía que lamentaba infor-marles a los radicales que Alfonsín había dejado de ser radical para convertirse en parte de todos los argentinos. Lo que hoy estamos haciendo, con nuestras diferencias, es un reconocimiento no sólo al padre de la democracia, no sólo a quien nos devolvió la de-mocracia y nos dio la posibilidad de dirimir nuestras diferencias, de expresarlas, no sólo a quien nos enseñó que son las urnas las que deben decidir quién dirige los destinos de un partido o de un país. Es un reconocimiento a quien también nos enseñó que podemos mirarnos a la cara y decir lo que pensamos sin tener miedo. Ese es el mayor legado que nos dejó.
Decir que somos radicales y alfonsinistas es decir que somos demócratas. Algu-nos se llenaron la boca hablando del radicalismo. Alfonsín los supo perdonar, porque los radicales no podíamos darnos el lujo de tener diferencias entre nosotros, que las hay, como en todo partido político. Se decía que debíamos aprender del peronismo, donde para un peronista no hay nada mejor que otro peronista. Para un radical no hay nada mejor que otro radical.
Nos enseñó a trabajar por la unidad partidaria y a que cuando no se la podía lo-grar, había que dirimir las diferencias en las urnas. Uno siente orgullo de ser radical y de haber conocido a Alfonsín. En Vicente López tuvimos el honor de que muchísimas ve-ces vino a nuestro distrito, en convenciones o lanzamientos de campaña. Recordemos la última vez en Platense. Él decía que en Vicente López se respiraba radicalismo.
Algunos están reconociendo lo grande que fue Alfonsín. Podrán decir lo que quieran. Podrán decir que nos fuimos antes del gobierno. Podrán decir que nos sacan de un padrón y no nos permiten votar. Pero jamás nos podrán sacar el orgullo de decir que somos alfonsinistas radicales.
Nada más, señor presidente. (Aplausos en las bancas y en la galería.)
Solicito que se levante la sesión del cuerpo constituido en comisión y se proceda a votación nominal.

Sr. PRESIDENTE.- Se va a votar el levantamiento de la sesión del cuerpo constituido en comisión.

– Resulta afirmativa.

Sr. PRESIDENTE.- Continúa la sesión.
Se va a votar en general el proyecto de decreto en forma nominal.

– Votan por la afirmativa los concejales Aleña, Arena, Bóveda, Caputo, Cuntari, de Benedetti, Giménez, Gnoffo, Lencina, Maenza, Maldona-do (G.), Maldonado (S.), Marambio, Menoyo, Mongiat, Roberto, Ruiz, Terán y Vannelli.

– Vota por la negativa el concejal Rojas.

Sra. SECRETARIA.- Diecinueve votos por la afirmativa, uno por la negativa. (Aplau-sos.)

Sr. PRESIDENTE.- Queda aprobado en general.
Se va a votar en particular.

– Por 19 votos por la afirmativa y 1 por la nega-tiva, se aprueban los artículos 1º a 4º.

Sr. PRESIDENTE.- El artículo 5º es de forma. Queda aprobado el proyecto de decreto.
Quiero mencionar que se encuentran presentes el ex presidente del Honorable Concejo Deliberante, Rubén Vecci, y su señora esposa, el ex concejal Ricardo Ortiz y otros amigos.
Tiene la palabra la señora concejal Bóveda.

Sra. BÓVEDA.- Propongo que guardemos un minuto de silencio en homenaje a don Raúl Alfonsín.

Sr. PRESIDENTE.- Los invito a ponerse de pié.

– Los señores concejales y el público presente, de pié, guardan un minuto de silencio.

Sr. PRESIDENTE.- No habiendo más asuntos que tratar, se levanta la sesión.

– Son las 21 y 3.

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